Mi embarazo y el laboratorio

El laboratorio de análisis clínicos está presente en todas las etapas del embarazo, acompañando a las mamás con participación activa, ya que los resultados de los análisis ayudan a proteger la integridad del bebé desde el vientre.

Sabemos que el embarazo es un hermoso período de mucha expectativa, aunque también de dudas y cuestionamientos. La mayor parte se relacionan con aquellas cosas que pueden afectar la salud del bebé, y por supuesto, de la mamá. Por este motivo, el médico pedirá controles prenatales para evaluar el estado de salud de ambos. Tomando los recaudos necesarios las posibles afecciones pueden prevenirse, diagnosticarse tempranamente y/o tratarse.

Las infecciones en el embarazo no solo afectan a la madre sino pueden transmitirse al feto o recién nacido provocando inconvenientes en el embarazo, en el parto o en el futuro.

La prevención, a través de la realización de estudios adecuados, vacunación, recomendaciones y seguimiento, evita o reduce las consecuencias correspondientes. Por este motivo la atención y cuidado de las embarazadas es un capítulo esencial en el ámbito de la salud.

DURANTE EL PRIMER TRIMESTRE (DE LA SEMANA 1 A LA 13 DE LA GESTACIÓN) EL MÉDICO PUEDE SOLICITAR:

  • Hemograma
  • Determinación del Grupo sanguíneo y Factor RH
  • Glucemia
  • Serología
  • Orina Completa o Urocultivo

-El Hemograma aporta información sobre los valores de hemoglobina y de los glóbulos rojos. El término anemia se refiere a la reducción por debajo de lo normal de la concentración de hemoglobina o de glóbulos rojos en la sangre. La hemoglobina es la encargada de transportar el oxígeno a todos los tejidos. El feto depende de la sangre materna y la anemia puede ocasionar un nacimiento prematuro o un bebé de bajo peso al nacer, entre otros riesgos.

-La determinación del Grupo Sanguíneo permite conocer el tipo de sangre y factor Rh. Este factor es una proteína que puede estar presente en los glóbulos rojos, la presencia se denomina Rh Positivo y la ausencia, Rh Negativo. Su factor Rh desempeñará un papel importante en la salud del bebé. Normalmente el grupo sanguíneo del bebé se conoce en el momento de su nacimiento, por lo que es fundamental conocer durante la gestación si la madre ha creado anticuerpos o no al Rh, cuando ella es Rh Negativo. En el transcurso de la octava o novena semana de embarazo se puede realizar la Prueba de Coombs Indirecta, para conocer la presencia o no de anticuerpos que podrían dañar al bebé.

-Las infecciones que podría tener la mamá y pasarle al bebé durante su desarrollo se analizan con la serología materna, éste tipo de análisis evalúan condiciones que podrían ser peligrosas para la salud del bebé. La madre puede adquirir las infecciones por diferentes vías, entre ellas las más habituales son: a través de transmisión sexual, ingesta de alimentos mal lavados o cocidos y contacto con personas que cursan determinadas enfermedades. La transmisión de estas enfermedades se puede dar por tres vías, que constituyen en conjunto la llamada transmisión vertical. La primera es a través  de la placenta (vía transplacentaria), la segunda es en el momento del parto (infección perinatal) y posterior al parto por leche materna o contacto con secreciones materna (post natales)

Dentro de los estudios de laboratorio que evalúan el contacto previo de la mujer con determinados agentes infecciosos, tenemos: toxoplasmosis, rubéola, varicela, citomegalovirus, HIV, hepatitis B, hepatitis C, chagas, y sífilis. Es muy importante la realización de estos estudios, ya que hay muchas infecciones (HIV, Hepatitis B, Sífilis, Citomegalovirus, etc)  que detectadas a tiempo y tomando los recaudos necesarios, pueden EVITAR la transmisión al bebé o disminuir el grado de afección del mismo.

DURANTE EL SEGUNDO TRIMESTRE (DE LA SEMANA 14 A LA 28 DE GESTACIÓN):

Se suma la Prueba de Tolerancia oral a la Glucosa, control del colesterol, triglicéridos, pruebas para evaluar la función del hígado y riñón.

Durante los últimos meses de embarazo se puede producir la diabetes gestacional, que es una situación metabólica especial en la que se desarrollan cambios hormonales importantes que favorecen el desarrollo de la diabetes. Comienza cuando el cuerpo de mamá no es capaz de producir y usar la insulina (hormona que regula los niveles de glucosa en sangre) Al tener la glucemia elevada la mamá, el bebé recibe también mucha glucosa (ya que esta atraviesa la placenta). Así el páncreas del bebé producirá mucha insulina, para que baje su glucosa. Estos niños pueden nacer con exceso de peso, pueden tener glucosas muy bajas, mayor riesgo de obesidad o tener más probabilidad de desarrollar diabetes del tipo II al ser adultos. Todas las embarazadas deben ser estudiadas con una Prueba de Tolerancia Oral a la Glucosa (PTOG), de preferencia durante la semana 24 a la 28 de gestación y luego de la semana 32 por la mayor influencia de las hormonas placentarias.

En cada visita prenatal, su profesional puede controlar el nivel de proteínas en la orina y le medirá la presión arterial. La presencia de proteínas en la orina (proteinuria) e hipertensión arterial son síntomas de una condición relacionada con el embarazo llamada Preeclampsia, que se caracteriza por la elevada presión arterial. La Preeclampsia afecta a aproximadamente del 5 al 8 % de las mujeres embarazadas y, si no se la trata, puede provocar serios problemas, incluído el crecimiento insuficiente del feto. Con un diagnóstico y tratamiento tempranos, es probable que la Preeclampsia no represente un riesgo serio para el bebé ni para la mamá.

TERCER TRIMESTRE (DE LA SEMANA 29 A LA 40 DE GESTACIÓN):

En esta etapa se pueden solicitar los estudios relacionados con la coagulación, indispensables para el momento del parto o cesárea, complementando los estudios ya solicitados en trimestres anteriores. También se debe solicitar la repetición de los estudios de VDRL, CHAGAS, TOXOPLASMOSIS, HIV y HEPATITIS B, ya que la mamá podría haber sufrido la infección durante los meses previos.

TIROIDES Y EMBARAZO

Se trata de otra práctica comúnmente solicitada durante los primeros controles prenatales, ya que aproximadamente el 3% de las mujeres embazadas sufre de algún problema de la glándula tiroides: algunas lo tienen antes del embarazo, mientras que otras desarrollan problemas por primera vez durante el mismo o después del nacimiento del bebé.

Durante los primeros meses del embarazo, el feto depende de las hormonas de la tiroides de la madre para el crecimiento y maduración de los diferentes tejidos. Por este motivo, cuando el hipotiroidismo materno no es tratado, el bebé puede nacer prematuro, presentar síndrome de distress respiratorio y tener alteraciones en el desarrollo psicomotor a largo plazo. Las madres hipotiroideas pueden presentar dificultad para concebir, mayor frecuencia de abortos y prematurez, preeclampsia-eclampsia, desprendimiento placentario y hemorragia post-parto.

Se recomienda realizar un screening para disfunción tiroidea determinando TSH (hormona estimulante de la tiroides), T4 Libre y ATPO antes del embarazo o durante el primer trimestre del embarazo (semana 12 a 20)

Si se diagnosticase hipotiroidismo, la madre debería recibir el tratamiento hormonal sustitutivo. El tratamiento en dosis adecuadas no tiene efectos adversos sobre el bebé.

OTRAS EXÁMENES DE LABORATORIO EN EL CONTROL PRENATAL

UROCULTIVO

La Infección Urinaria en el embarazo constituye un peligro para el bienestar del feto. Es responsable de complicaciones perinatales, tales como: amenaza de parto pretérmino,  retardo del crecimiento intrauterino y rotura prematura de membranas.

Lo correcto es realizar un estudio inicial durante el primer trimestre y si es negativo repetir en el segundo y tercer trimestre.

Este estudio es muy sencillo requiere de higiene con jabón blanco o nuevo, colocarse un tapón vaginal y recolectar el chorro medio en un frasco estéril.

EXAMEN DE ESTREPTOCOCO GRUPO B

Este análisis, que hoy es Ley en nuestro país, es fundamental para evitar que el bebé sufra una infección que lo puede llevar a la muerte, o dejar graves secuelas, como ceguera, sordera, parálisis cerebral y retraso en el aprendizaje. Entre la 35ª y 37ª semana de gestación el médico debe comunicar a toda mujer embarazada la necesidad de realizarlo. En el caso que el resultado del análisis fuere positivo, la futura madre debe someterse al tratamiento con los antibióticos que corresponde.

Fuente: “Revista Bioquímica y Embarazo Fares Taie Instituto de Análisis” (números 1 y 2)

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